Emociones orientadoras: entre sueños y bordados
Bordados y cojines hechos por niñas y niños del proyecto, expuestos junto a la obra de Chuy y Lalo Cuevas en la Facultad de Artes de la UABC.
Ver la experiencia →El Arte de Esperanza Crítica es un medio de prácticas comprometidas y sociales del arte. Es liberador, público, pluralista, comunitario, compartido e interdisciplinario; es un arte situado. Se sustenta en las propuestas políticas y pedagógicas de Paulo Freire y en las prácticas de diversos artistas y colectivas latinoamerican@s (Violeta Parra, Tania Bruguera, Ala Plástica, colectivo Fuentes Rojas, entre otr@s).
Exposiciones, documentales y presentaciones donde el trabajo del territorio sale a dialogar con más públicos.
Para Paulo Freire, su pedagogía de la esperanza describe una combinación de esperanza y acción orientada a la transformación social, donde no solo se espera un futuro mejor, sino que también se trabaja activamente para construirlo. Por esta razón, la esperanza es un acto estético, político y ético. El arte de esperanza crítica implica la conciencia crítica del contexto específico y la situación en la que se desenvuelve: conocer histórica, social y culturalmente nuestra comunidad, y comprender lo que ha oprimido y nublado nuestra capacidad de soñar. La esperanza crítica no es una mera ilusión, sino un compromiso activo con la realidad, una llamada a cuestionar y transformar las estructuras que perpetúan la injusticia y la desigualdad.
Bordados y cojines hechos por niñas y niños del proyecto, expuestos junto a la obra de Chuy y Lalo Cuevas en la Facultad de Artes de la UABC.
Ver la experiencia →Mediante el arte, potencializamos la imaginación y promovemos la capacidad de soñar con otros mundos posibles, más justos, igualitarios y pluralistas. Este sueño es la esencia que alimenta nuestra esperanza. Nuestra práctica se construye primero en el compartir, en el apoyo mutuo y en la escucha activa. Nos reconocemos como sujetos con capacidad de agencia para recobrar nuestra confianza personal y comunitaria, creyendo y deseando que podemos actuar y transformar nuestro presente para proyectar el futuro que deseamos. Recordamos el poder que radica en el hacer juntos, cuyo acto nos devuelve la esperanza de que es posible hacer frente a las desigualdades e injusticias.
Proyección de «Las artes socialmente comprometidas en acto de ciudadanía y promoción de la salud mental de las niñeces en condiciones de desigualdad social».
Ver la experiencia →El arte es un medio para la creación de espacios democráticos construidos y gestionados [PENDIENTE: final del punto «Nuestros espacios democráticos» — el texto llega cortado del sitio anterior]
La organización es un elemento esencial del Arte de Esperanza Crítica. Se sustenta en buscar el poder práctico del arte: es el medio por el cual, como comunidad, identificamos las problemáticas, necesidades y objetivos, y nos reunimos para usar nuestra creatividad de manera colectiva y realizar acciones conjuntas y concretas. Como un artesano usa el barro para modelar, un escultor realiza ensambles y la danzante su cuerpo para crear una obra de arte, en el arte de la esperanza crítica usamos nuestra creatividad colectiva siempre enfocada a modelar nuestro entorno. Cada proyecto, cada obra, es un testimonio de nuestra capacidad de imaginar y construir un futuro compartido.
Recurre a las distintas disciplinas del campo artístico, como el video, la fotografía, el dibujo o la música, y exige expandirse hacia otros campos del conocimiento como la sociología, la pedagogía, las ciencias de la tierra y del mar. Pero principalmente la comprendemos como transdisciplinaria porque partimos de integrar los conocimientos y saberes locales para abordar los problemas de manera holística y creativa, reconociendo la riqueza y diversidad.
No existe un autor único de la obra: todos y todas somos cocreadores del mundo que deseamos. Es la comunidad la gestora y autora de los cambios; cada individuo aporta su visión, habilidades y experiencias a un proceso colectivo que trasciende la creación individual. El arte no solo pertenece a los aparadores y museos: su lugar también son las calles, los barrios y el espíritu mismo de cada persona que busque transformarse. Así se convierte en una herramienta pública, inclusiva y poderosa para la transformación personal y social, integrando la creatividad en el corazón de la vida cotidiana y el movimiento comunitario.
Cada intervención, taller y exposición es una manera de danzar la vida en comunidad.